Félix Grande

Todos los siglos

de Félix Grande

Sentían espanto por la puesta del sol

se alimentaban de animales horrendos

padecían las nevadas, la lava, las tormentas

tenían únicamente cuevas y brujos y tiranos.

Hoy escucho la lluvia que suena en la ventana

susurrando las sílabas siderales de la horda

como interrogaciones resurrectas.

Emocionado, me arrebujo en tu respiración,

paso la lengua por tu piel dormida

y mientras oigo lentamente la llovizna del mundo

saludo con misericordia a aquellos ancestrales hermanos.

Félix Grande

Poemas para la familia